I. ACLARACIONES CONCEPTUALES 

¿La aplicación de las tecnologías digitales a los medios de comunicación social ha determinado sólo cambios cuantitativos o además cambios cualitativos en los procesos comunicacionales? La pregunta así formulada requiere previamente de dos aclaraciones conceptuales. Primero, ¿qué son las tecnologías digitales? Y segundo, ¿qué sería un cambio cualitativo en el marco específico de un proceso comunicacional, y en qué aspectos podría manifestarse?

En primer lugar, por tecnologías digitales pueden entenderse dos cosas distintas: de un lado, el conjunto de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) que atraviesan y conforman la llamada sociedad de la información; y, de otro, un soporte o un modo de registro de la información basado en algoritmos matemáticos. La diferencia no es menor en tanto que en el primer caso estaríamos hablando tanto de hardware como de software, mientras que en el segundo estaríamos refiriéndonos solamente al software. Para facilitar el análisis, en este ensayo consideraremos ambas nociones.

«Creo que podemos decir, sin exagerar, que la Revolución de la Tecnología de la Información, como revolución, nació en los 70».

Manuel Castells 
La era de la información (Alianza, 1997)

Las Tecnologías Digitales constituyen el conjunto de Tecnologías de la Información y la Comunicación que atraviesan y conforman la llamada «Sociedad de la Información». Las TIC son el resultado de la combinación de tres factores: primero, la robotización de los procesos industriales por el cruce de las computadoras y la cibernética; segundo, la telemática, combinación entre telecomunicaciones y computadoras; en fin, la digitalización de la información (Levis 1999)-.

Desde un punto de vista genealógico, es dable decir que las tecnologías digitales nacen a finales de los cuarenta; con todo, el origen de su gran revolución se puede ubicar sin duda a comienzos de los setenta (Castells 1997; Maldonado 1994). La década del setenta constituye un período fundamental en la historia de nuestro presente tecnológico al haber preparado el camino para la explosión global, décadas más tarde, de las tecnologías digitales. Como escribe Manuel Castells, “creo que podemos decir, sin exagerar, que la Revolución de la Tecnología de la Información, como revolución, nació en los 70” (Castells 1997, 70).